El cambio de hora para los más pequeños

Ya estamos en otoño, y de nuevo tendremos un cambio de hora para pasar al horario de invierno, que en toda Europa se realizará el ultimo fin de semana de octubre. La próxima semana, en la madrugada del sábado 26 de octubre al domingo 27, los relojes se retrasarán una hora (a las 3 serán las 2).

A partir de ese momento, los días serán más cortos, anochecerá antes y la luz natural escaseará más. Este cambio, de solamente una hora, provoca cambios en nuestro organismo y puede afectar nuestras rutinas, sobre todo en los más pequeños, ya que cambia su reloj biológico y les puede provocar trastornos de sueño.

El cambio de hora les va a afectar en la siesta y en la hora de acostarse. Ellos no entienden lo que está pasando y su reloj biológico interno sigue teniendo la misma hora que antes, por lo que es muy posible que se levanten antes y que sus rutinas de sueño cambien los primeros días, además de mostrar inapetencia, irritabilidad y que puedan estar más apáticos y ansiosos.

 ¿Cómo podemos ayudarles?

Una semana antes de que se produzca el cambio de hora, podemos ir acostumbrándoles retrasando sus horarios de manera progresiva. Sus actividades más rutinarias, como el sueño y la comida, las podemos ir retrasando 10 o 15 minutos, para que la transición sea más fácil.

Por ejemplo, si el peque normalmente se va a dormir a las 20:00 horas, el lunes y martes le acostamos a las 20:15, el miércoles y jueves a las 20:30, el viernes y sábado a las 20:45, y ya el domingo a las 21:00.

Lo mismo podemos hacer con la hora de despertarse. Intentar retrasarla progresivamente, manteniéndole dormido 15 minutos más durante dos días y media hora más dos días mas tarde.

Las siestas son muy importantes, para asegurarnos de que el peque no se queda con sueño. El cambio siempre será más fácil para un niño bien descansado, porque se adaptará de forma más rápida.

Oscurecer la habitación, para evitar que por la mañana entre luz. Si hubiera luz, nuestro cuerpo ya recibe la señal de que es de día y por eso es más fácil que el niño se despierte.

De todas formas, debemos ser muy pacientes y constantes. Es normal que puedan tardar hasta una semana en adaptarse al nuevo horario, pero poco a poco los bebés y los peques se adaptan a los cambios.

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