LA AUTOESTIMA INFANTIL
La autoestima se puede potenciar y aprendery su aprendizaje pasa, inevitablemente, por la experiencia. Los niños, a menudo, se miran en el espejo de nuestras expectativas y van formando su personalidad y autoestima a través de las continuas interacciones afectivas con sus padres y con el mundo que los rodea.
Una de las claves educativas más importantes para construir una buena autoestima consiste en evitar los juicios de valor sobre la conducta de nuestros hijos. No es tan importante qué hacen sino, porqué lo hacen, cuales son sus motivos, tanto los padres como los educadores deberíamos hacernos esta pregunta más a menudo.
En nuestra sociedad, muchas veces vamos en busca de la perfección y pretendemos tener unos hijos perfectos; obedientes, dóciles, buenos estudiantes, que no den problemas….. pero, ¿existen hijos así?, ¿y padres así? La clave reside en APRENDER A QUERER A NUESTROS HIJOS TAL Y COMO SON, CON SUS VIRTUDES E IMPERFECCIONES, PORQUE SON ÚNICOS, ESPECIALES Y NO HAY OTRO IGUAL. La diversidad es positiva, debemos huir de las comparaciones.
El secreto reside en ver las cosas desde el lado positivo. Por ejemplo, si nuestro hijo es tozudo podemos darle la vuelta en lugar de intentar cambiarlo, es decir, la tozudez bien aplicada puede ser perseverancia en los momentos adecuados (cualidad muy importante en la vida), o si, por ejemplo, consideramos que es demasiado tímido, y eso nos molesta, podemos aprender a valorar su prudencia (tan necesaria según en qué momentos). En definitiva, cualquier rasgo de carácter tiene dos caras.
Durante la infancia, los niños aprenden a conocerse y a desarrollar sus rasgos de carácter para definir su propia personalidad. La personalidad del niño la conforman, por un lado, su parte genética, la educación que reciban y las experiencias que les toque vivir.
Podemos enseñar a nuestros hijos que portarse bien se aprende, que los defectos pueden corregirse, pero, lo fundamental es, enseñarles a valorase por ser quienes son y a sentirse a gusto consigo mismos (que aprendan a ser sus mejores amigos y no sus peores enemigos).
Ningún niño se vuelve engreído por sentirse querido y apreciado por sus cualidades, nunca está de mas que se les apoye incondicionalmente, sino todo lo contrario, ya que conseguiremos que crean en si mismos, se acepten tal cual son y desarrollen una sana autoestima. 
La falta de autoestima es clave en la mayoría de los conflictos emocionales y afectivos de nuestros hijos. Si un niño no está a gusto consigo mismo muestra inconformidad a través de su mal comportamiento. A menudo, les cuesta saber qué les pasa y confunden los nervios con el dolor de barriga y la necesidad de caricias con el mal humor. Necesitan siempre abrazos, sonrisas y palabras que les demuestren nuestro AMOR

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