CÓMO MODIFICAR UNA CONDUCTA EN EL NIÑO

Llamamos conducta a todo lo que hace, expresa o manifiesta un ser humano en cualquier etapa de su vida. Las conductas dependen de influencias ambientales, se producen en una situación o momento y, muchas veces, con personas determinadas. Antes de que ocurran existen siempre unos ANTECEDENTES que nos avisan de lo que va a ocurrir y, después de producirse, unas CONSECUENCIAS que afectan a la aparición de la conducta en el futuro.
Siempre que queramos modificar una conducta en los niños es importante fijarse en los antecedentes, ya que éstos deberán cambiar a su vez. Asimismo, tendremos que influir sobre las consecuencias de las conductas que podrán ser agradables o desagradables, ya que, cuando son agradables, lo más probable, es que la conducta se vuelva a repetir en el futuro.
Las consecuencias se convierten en la base de lo que en psicología llamamos REFUERZO. Los refuerzos pueden ser positivos o negativos, los primeros consisten en la obtención de algo que agrada, los segundos en evitar algo que desagrada o no gusta.
Las personas aprendemos continuamente formas de comportamiento a través de la IMITACIÓN y de los REFUERZOS, pero estos últimos tienen que ser relativamente inmediatos, sobre todo con niños pequeños. Cuanto más inmediatos más efectivos serán.  
Antes de iniciar una modificación de conducta debemos estar seguros de que el niño tiene que cumplir lo que le vamos a pedir y que, si esto no sucede, seremos nosotros los que determinemos las consecuencias (refuerzos), sin dudas y con actitud firme.

En muchas ocasiones DEBEMOS DECIR NO a ciertas conductas de nuestros hijos y este NO educará a los niños y desarrollará su tolerancia a la frustración, favoreciendo la capacidad de reacción a las adversidades con cierto autocontrol. 

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