LA ESTIMULACIÓN Y EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EN EL NIÑO
El objetivo último de la estimulación es el desarrollo de la inteligencia en el niño. 

La inteligencia potencial de los niños suele estar infravalorada y, como consecuencia, se pueden desperdiciar buena parte de sus mejores años. Con una estimulación sistemática y de calidad desde el nacimiento los niños pueden alcanzar una inteligencia superior.
El cerebro no madura por si solo a un ritmo genético, ya que como sabemos, la privación total de estímulos ambientales produciría un deterioro del sistema nervioso. Un ambiente pobre de estímulos ocasiona un desarrollo neurológico lento, en cambio, la riqueza de estímulos de intensidad, frecuencia y duración adecuadas, produce un buen desarrollo intelectual.
La eficacia de los estímulos es inversamente proporcional a la edad del niño, de modo que son más importantes en las primeras etapas de la vida. Si no le damos al niño la capacidad básica en su momento, podríamos incluso afirmar que no podrá alcanzar un aprendizaje perfecto en algunas áreas como, por ejemplo, la auditiva, o los aprendizajes lingüísticos y musicales.

A través del juego, en un ambiente confortable, seguro y estimulante, se le inicia al niño en las artes y las ciencias respondiendo a su curiosidad innata y a su gran capacidad potencial. De esta manera, llegará a ser auténticamente libre.

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