EDUCACIÓN PARA LA SALUD
Desde la escuela debemos trabajar la “Educación para la salud” porque acude gran parte de la población escolar durante los primeros años y es, en las primeras etapas de su vida, cuando se está formando la personalidad de los niños. Por todo ello, es un contexto idóneo para adquirir buenos hábitos de salud.
Sin embargo, somos conscientes de que la escuela por si sola, sino está coordinada con las familias, será insuficiente para erradicar muchos de los hábitos insanos instaurados en la forma de vida  adulta, estimulados además por los medios de comunicación y por la publicidad.
La tarea de educar no es sólo patrimonio del educador. El ambiente familiar es fundamental, así como la colaboración entre padres y profesores para poder crear buenos, y duraderos, hábitos saludables en los niños.
Los padres deben conocer y colaborar en los hábitos que se van a trabajar desde la escuela, con un claro OBJETIVO “aunar esfuerzos para que escuela y la familia sean agentes activos de salud”.
Algunas de las actividades que los educadores podemos desarrollar en el aula en colaboración con las familias son: talleres, charlas, vídeos, carteles y cuadernos informativos. En estos últimos los profesores anotarán la progresión alcanzada en la adquisición de los hábitos de higiene y, a su vez, los padres podrán anotar los aspectos o adquisiciones realizadas referentes a la higiene en casa.

A su vez, las familias pueden colaborar en alguna actividad o taller que se realice en el Centro, por ejemplo, si algún padre tiene conocimientos sobre el tema, podrá informar a otros padres, e incluso a los niños más mayores, sobre la importancia de una buena higiene. 

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