LOS LÍMITES EN LA INFANCIA
Todos los niños necesitan límites. No se puede educar a un niño a su aire, permitiendole hacer lo que quiera en cada momento. Los niños deben tener claro hasta donde pueden llegar y que es lo que se espera de ellos. De esta forma se sienten más seguros. Todos los niños necesitan que sus padres establezcan las directrices de un comportamiento socialmente aceptable.
Lo primero que debemos hacer es controlar nuestras emociones. No se puede enseñar con eficacia si somos muy emocionales. Por ello, delante de un mal comportamiento lo ideal es contar con calma antes y después preguntar con tranquilidad ¿qué ha sucedido?
Asimismo, debemos ser firmes día tras día, aunque estemos cansados o indispuestos, ya que si le damos al niño la oportunidad de dar vueltas a nuestras reglas, seguramente lo que harán será resistirse aun más en el futuro.
Podemos sugerir alternativas al aplicar los limites, por ejemplo, con ese objeto no puedes jugar pero aquí tienes un lápiz y papel para pintar. Además podemos darles distintas opciones “es la hora del baño ¿prefieres ducharte o bañarte?’”. De esta forma, los peques hacen exactamente lo que queremos pero ellos tendrán una mayor sensación de poder y control por lo que se reducirán las posibles resistencias.
El tono de voz deberá ser seguro, sin gritos pero con gesto serio y firme en el rostro. Si somos demasiado suaves, el niño podrá suponer que tiene opción de obedecer o no. Las frases serán cortas y precisas. Para asegurarnos que lo entienden siempre estableceremos contacto visual con ellos.
Es mejor decirle a un niño lo que “debe hacer” antes que lo que “no debe hacer”. Por ejemplo “habla bajito” antes que “no grites”, son mas receptivos al recibir refuerzos positivos. Generalmente los padres autoritarios tienden a dar más órdenes y a decir no, mientras que los democráticos cambian las órdenes por frases claras que comienzan con el verbo “hacer”.

Por último, es recomendable explicar, en la medida de lo posible, el porqué de una norma o limite. Cuando un niño entiende el motivo de una regla como una forma de prevenir situaciones peligrosas para él mismo, o para los demás, se sentirá más animado a obedecerla. Además entendiendo las razones, los niños podrán desarrollar valores internos de conducta y crear sus propios límites y conciencia.

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