Fomentar la creatividad de nuestros hijos

Fomentar y apoyar la creatividad de los niños es fundamental para ellos, pues les ayuda a desarrollar su imaginación y buscar nuevas formas de expresarse por sí mismos.
La creatividad consiste en generar ideas y conceptos o propuestas, que sean nuevas, o distintas de las tradicionales, y por eso siempre son originales e inéditas.
Para ayudarles a activar su creatividad es importante que empecemos pronto, cuanto antes, porque en la etapa de educación infantil es cuando los niños experimentan más cambios, tanto en su desarrollo físico y motor como en su crecimiento comprensivo, lingüístico, afectivo y social.
Y nosotros los mayores, contamos con diversos mecanismos con los que podemos contribuir a esta tarea:
    La principal herramienta a nuestro alcance es jugar. El juego tiene un papel fundamental, porque los niños se entretienen y es un tiempo que dedican a imaginar e inventar. Podemos potenciar el tiempo que ellos dediquen a jugar, además de jugar con ellos y proponerles juegos muy variados.
    Animarles y dejarles hacer las cosas de forma diferente, saliéndose de la rutina y de forma espontánea. Todas las ideas que ellos elaboren han de ser apoyadas y bien recibidas.
    Mostrar interés por lo que hacen los peques, alabando sus ideas creativas e imprevistas, pero también mostrando los errores y ayudándoles a encontrar nuevas soluciones.
    Proporcionarles nuevas experiencias, con paseos, visitas, excursiones, que les ayuden a desarrollar su imaginación y con ello su creatividad. Leer cuentos a los niños antes de dormir es una maravillosa experiencia para ellos, con la que ayudamos a desarrollar su fantasía (Recomendamos leer la nota “La importancia de la lectura en la infancia”)
Por tanto, los padres y educadores tenemos un papel primordial en el desarrollo de la creatividad de nuestros peques. Podemos pensar en ideas muy elementales que nos pueden ayudar:
    Dejarles pintar y dibujar libremente.
    Dejarles tocar y experimentar con distintos materiales: tierra, agua, madera, metal, corcho, plástico, arena, piedra, etc.
    Leer, leer, leer.
    Llevarles a museos y exposiciones.
    Permitirles disfrazarse, de lo que quieran y cuando quieran, incluso para ir a la calle.
    Cocinar con ellos e involucrarles mientras nosotros preparamos la comida o la cena.
    Hacer experimentos y hablarles de descubrimientos científicos.
    Contarles historias de la vida de escritores, descubridores, viajeros, inventores,…

En definitiva, dentro de las tareas de aprendizaje de nuestros peques tenemos el cometido de ayudarles a impulsar esa enorme creatividad innata que todos tenemos al nacer, para que lleguen a convertirse en personas creativas. Cada uno puede ser creativo en una materia y habilidades  diferentes, pero cualquiera de ellas proporcionará al niño mayor seguridad en si mismo.

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