Educar a nuestros hijos con Autonomía e Independencia

¿Cómo podemos educar a nuestros hijos con un máximo de autonomía sin arriesgarnos a ser negligentes con ellos? La solución se encuentra en la fe en la naturaleza humana, en la firme creencia de que la gente, incluidos los niños, están bien y que, si tienen la oportunidad, actuarán correctamente.
Por tanto, siguiendo esta pauta lógica, educaremos a nuestros hijos dejando que descubran por si mismos lo que desean, sin interferir en su espontaneidad, su conciencia y su intimidad. Los niños, a su manera, harán lo que crean conveniente para ellos. Si esta decisión afecta a terceras personas, entonces los padres deberemos oponernos. Ahora bien, lo mismo que les permitimos escoger, también debemos permitirles que carguen con las consecuencias de su elección. De esta manera los niños se irán acostumbrando a tomar sus propias decisiones y estas decisiones tendrán en cuenta al otro.
Los niños obedientes que cumplen las ordenes se han acostumbrado a hacer lo que se les dice, sin entender en muchos momentos el porqué y sin tener autonomía, por ello, cuando se emancipan, se ven incapaces de tomar sus propias decisiones.
Proporcionando a nuestros hijos la oportunidad de experimentar las consecuencias de sus elecciones y de que éstas sean solidarias con los derechos de otros seres humanos, estamos educando a nuestros hijos con autonomía y en libertad. Adaptarán su conducta a lo que quieren hacer y a su deseo de cooperar con lo que otros desean, así, si quieren hacer algo que no satisface a alguien que aman, es posible que, por propia voluntad, decidan no hacerlo y sus motivaciones no serán evitar ser castigados u obtener algún tipo de premio.
De esta forma, cuando nuestros hijos se conviertan en adultos serán autosuficientes y autónomos y podrán valerse por sí mismos, con lo cual harán un buen trabajo no tolerando las injusticias, la opresión, las mentiras y/o la explotación.
DIEZ REGLAS PARA LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS EN POS DE LA AUTONOMIA
1.           No tengas un hijo al que no puedas garantizarle 18 años de nutrición y protección.  Trata de acortar los años durante los cuales te necesite, permitiéndole que alcance la autonomía tan pronto pueda.
2.           Déjale libre para que ejerza plenamente sus facultades de intimidad, concienciación y espontaneidad. Ninguna meta debe ir por delante de la autonomía.
3.           No impidas que los niños expresen honradamente el amor o la falta de él. Anímales a dar, pedir, aceptar y rechazar caricias.
4.           No descuentes la racionalidad, los sentimientos o la intuición de tus hijos. Responde a sus peticiones cuando vayan dirigidas a ti.
5.           No mientas a tus hijos, ni por omisión ni por comisión. Si decides no decirles la verdad explícales la verdadera razón.
6.           No controles cómo andan, miran, oyen, tocan huelen o degustan, salvo cuando estorbe tu propio bienestar o estén en peligro. Recuerda que la sabiduría del cuerpo de tu hijo va más allá que la tuya.
7.           Dales a tus hijos la oportunidad de valerse por sí mismos antes de “ayudarles”.
8.           No enseñes a tus hijos cómo competir, sino enséñales a cooperar.
9.           No permitas que tus hijos te opriman. Tienes derecho a tu propio tiempo, espacio y vida amorosa y social. Pídeles que tengan en consideración tus necesidades.
10.       Confía en la naturaleza humana y cree en tus hijos. Te recompensarán por tu confianza y crecerán queriéndote.

Fuente: Los guiones que vivimos- Claude Steiner

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