EL GUSTO POR LA ESCUELA
Después de las largas vacaciones de verano por fin nos hemos incorporado a nuestras rutinas diarias y, por consiguiente, los peques a las rutinas de la escuela. Para algunos estas rutinas son completamente nuevas y para otros ya de sobra conocidas.
Como ya hemos comprobado, los niños sienten los primeros días la pérdida de los padres, lo cual es inevitable, pero entre todos (familia fundamentalmente y profesorado) debemos lograr transmitirles la confianza y seguridad necesarias, ofreciéndoles mensajes positivos, y favoreciendo la ilusión hacia esta nueva experiencia: la escuela y el continuo aprendizaje.
Tanto las familias como los profesionales debemos mantener siempre una actitud positiva en los niños hacia el aprendizaje y el desarrollo (físico, cognitivo, motor, lingüístico, social y afectivo) y para ello los niños deben sentir que respetamos, apreciamos y confiamos en las actividades que realizan a diario en el colegio y en sus avances permanentes.
Como ya sabemos, cada niño vive esta experiencia de una manera diferente y debemos adaptarnos a sus necesidades de manera individualizada. Por ejemplo, el niño que todavía no ha tenido ocasión, o le cuesta un poco más relacionarse con otros niños o adultos, resolver pequeños conflictos, seguir unas normas establecidas, expresar sus deseos y necesidades…etc., sentirá que esta nueva experiencia es más difícil que el niño que ya lo ha vivido con anterioridad, o no tiene ninguna dificultad de relación (timidez, introversión, etc.)
Para todos los casos, es fundamental potenciar en los peques la motivación y la autoestima, ya que ambas van de la mano. Es decir, cuanto mas confianza tiene el niño en si mismo y en su capacidad para aprender y relacionarse, más motivado estará para conocer y asistirá a la escuela mas ilusionado y feliz.
Es muy importante respetar sus cualidades individuales, su ritmo de aprendizaje y aceptar su derecho a equivocarse. Al final, lo fundamental es dar importancia al esfuerzo realizado y no tanto a los resultados obtenidos. Ayudarles a aceptar sus errores es mejorar su autoestima y en definitiva fomentar su gusto y motivación por la escuela y el aprendizaje.
Cuando hablamos de motivación nos referimos fundamentalmente a la motivación intrínseca, es decir, la que nace del niño y no de premios o castigos (motivación extrínseca), ya que la primera es mucho más duradera y poderosa.
El interés de los niños por la escuela está muy relacionado con su autoestima, el gusto por aprender y la curiosidad innata que tienen todos ellos.

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